127 horas y el coraje de vivir
En Mayo de 2003, Aron Ralston, un intrépido alpinista de 27 años, exploraba el cañón Blue John , en Utah, cuando una roca de 90 kg se desprendió sobre él dejando aprisionado su brazo derecho. Ralston permaneció 5 días inmovilizado en el interior del cañón hasta que logró salir por su propio pie. La dramática anécdota fue narrada tiempo después en la novela autobiográfica “Between the rock and the hard place” (traducido al castellano, “Entre la espada y la pared”) que más tarde terminaría encadilando al reconocido cineasta Danny Boyle. Y precisamente de esta historia real parte el guión de “127 horas”.
Eran muchos los que cuestionaban el funcionamiento de esta trama en el ámbito cinematográfico debido a su aparente simplicidad narrativa, sin embargo Boyle ha sabido desenvolverse con destreza para sacar adelante una buena película. El
director de “Trainspotting” y “Slumdog Millionaire” aprovecha al máximo la libertad estilística de la que dispone para conseguir sintetizar 127 horas de agonizante sufrimiento en 93 minutos de cinta. La inexistente diversidad de localizaciones o la escasa presencia de otros personajes no constituyen impedimento alguno para que la estructura narrativa se desarrolle correctamente, respetando los puntos de tensión y consiguiendo mantener en vilo al espectador hasta al final.
La película comienza con situaciones aglomerantes. Los primeros fotogramas están protagonizados por calles abarrotadas, eventos deportivos multitudinarios y otras movilizaciones masificadas de individuos que contrastan de manera exacerbada con la soledad absoluta que se percibe en Utah. Una vez llega allí, Ralston, encarnado por el actor estadounidense James Franco, recorre cada rincón del cañón inmerso en la libertad que le proporciona la naturaleza en tan recóndito y privilegiado emplazamiento. Esta secuencia, rebosante de adrenalina y acción trepidante, se establece como carta de presentación del personaje y se desarrolla hasta desembocar en la caída que le deja atrapado. De repente Ralston se encuentra aislado e inmovilizado en una pared de roca y se ve obligado a asumir que sólo podrá salir de allí si es capaz de conseguirlo por sus propios medios. A partir de este momento, James Franco nos deleita con una actuación espléndida (digna de Oscar, si me permiten el atrevimiento) que lucirá el film de manera notable. No debe ser fácil interpretar a un personaje bajo esa restricción de movimiento, sin embargo, el que fuera “el hijo del malo de Spiderman” consigue transportarnos a la vivencia real del propio Aron Ralston con una actuación sólida y equilibrada. Ralston pone en práctica (en la medida que le es posible) todos los conocimientos que posee sobre técnicas de supervivencia, pero estas suponen sólo una solución temporal pues sus víveres, más bien escasos, se agotan. Para dinamizar el
transcurso de las horas Boyle recurre al empleo de flashbacks y ensoñaciones para argumentar las necesidades del intrépido alpinista. Una de las secuencias más destacadas de este largometraje corresponde al vídeo de despedida que Ralston filma con el objetivo de que llegue a su familia cuando alguien encuentre su cadáver. En cuanto al ámbito técnico, destacar la fotografía viva, colorista y dinámica que se muestra presente durante todo el metraje. También es reseñable el excelente trabajo del músico A.H Rahman, que ya colaborara con Boyle en “Slumdog Millionaire” y a quién se atribuye la culpabilidad de otra nominación al Oscar por mejor banda sonora.Estos recursos fomentan la relación de empatía entre el protagonista y el público, incrementándose la tensión a medida que las posibilidades de Ralston de salir con vida del cañón se van reduciendo. Estamos ante una película que conmueve, inquieta y estremece. Las imágenes se vuelven cada vez más crudas y reales, hasta tal punto que han sido la causa de numerosos desmayos en las salas de cine.
En “127 horas” la emoción del protagonista sustituye a su acción en orden de relevancia.Desde el primer momento, la actitud fuerte y valerosa que muestra Aron despierta cierta admiración en el espectador. El director británico logra su propósito y es capaz de conseguir que el espectador reflexione acerca del sacrificio que estaría dispuesto a realizar únicamente por vivir un día más.


Comments
One Response to “127 horas y el coraje de vivir”Trackbacks
Check out what others are saying...[...] negro’ ‘The Fighter’ ‘Origen’ ‘Los chicos están bien’ ‘El discurso del rey’ ‘127 horas’ ‘La red social’ Toy Story 3’ ‘Valor de ley’ ‘Winter´s Bone MEJOR DIRECTOR Darren [...]